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Artículos Científicos

Gobiernos Conservadores de San Juan 1934-1943

Conservative Governments of San Juan 1934-1943

 

Mauro Jesús Doña López

Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes

Universidad Nacional de San Juan

 

INTRODUCCIÓN
El presente trabajo tiene como objetivo esclarecer el conocimiento durante el periodo que va desde 1934 a 1943 en San Juan. Dicho periodo es denominado como etapa de la “reacción conservadora” por autores como Horacio Videla. Otros, como Varese y Arias, la titulan “retorno al consevadorismo”. La clase dirigente adoptó al conservadorismo de antaño como forma política de gobernar, adaptándolo a los nuevos tiempos. Las Características del periodo son: la fuerte presencia del Estado Nacional en las cuestiones provinciales; la hegemonía de una clase dirigente que no aunará en discursos populares y las divisiones internas del Partido Demócrata Nacional. Estos conflictos dificultarán la elección de los futuros gobernadores, siendo presionados constantemente por la gran maquinaria electoral del Bloquismo.
INTRODUCTION: 
The present work paper has the objective to bring light to the knowledge we have about the period 1934 - 1943 in San Juan. Such period is called by some authors, like Horacio Videla, as the "conservative reaction" or the "conservative return", titled by Varese and Arias. The ruling class adopted the former conservative format as a political way of government, adapting it to the new times. The strong national presence in the province issues, the hegemony of a ruling class who will not unite in popular speeches and the internal divisions of the National Democratic Party (Partido Demócrata Nacional) will be the characteristics of this period. This conflicts will obstruct the future governors elections, who were being constantly pushed by the great electoral machinery of the Bloquismo Party.
PALABRAS CLAVES: Reacción conservadora, conservadorismo, hegemonía, Bloquismo.
KEY WORDS: conservative reaction, conservative, hegemony, Bloquismo.

La Revista de Divulgación Científica de ADICUS

METODOLOGÍA:


El trabajo monográfico aplica la metodología de la investigación histórica. “La investigación de la Historia, siempre que se entienda que es una investigación del pasado, estará ligada a algunas peculiaridades y constreñimientos que no se presentan […] en otras ciencias sociales” (Aróstegui, 1991, 71). Es necesario definir brevemente sus etapas. La primera etapa denominada “Heurística” permite identificar el material más relevante que será usado como fuente de información, primaria o secundaria de acuerdo a la importancia de esta. Luego, en la etapa “crítica”, las fuentes deberán pasar por un proceso evaluativo, que permitirá determinar su autenticidad y credibilidad. También, estas fuentes, deben pasar por un proceso de contextualización, que nos permite evidenciar sus razones políticas, económicas y sociales, entre otras. Y finalmente, la etapa de “Síntesis y exposición” en la cual, una vez analizada toda la información, se procede a arrojar las conclusiones del estudio que respondan a las interrogantes iniciales.


Revolución de Febrero
 

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Los hermanos Cantoni, desde su llegada al poder, se vieron fuertemente presionados por sus opositores políticos, durante sus tres periodos de gobierno (1923-1925, 1926-1928 y 1932-1934). Los conservadores, afectados por las diversas medidas tomadas por Federico y Aldo, enfrentaron a los gobiernos cantonistas mediante la prensa y levantaron innumerables protestas, que se difundieron en el escenario nacional y en el Congreso. De esta manera, la provincia sufrió varias intervenciones federales ante los escándalos internos que llegaban a la Capital Federal. 


El 20 de febrero de 1932 marcó el retorno de los grupos dirigentes tradicionales con el general Agustín P. Justo a la cabeza. En San Juan, luego de varias intervenciones nacionales, el resultado electoral favoreció a Federico Cantoni por segunda vez. Durante este período Federico tomará medidas favorables en materia de educación, en el ámbito social y en importantes obras públicas, como la creación de la Bodega del Estado, instituida por ley provincial en febrero de 1932.


Esta significaba la intervención y regulación oficial directa del gobierno en la principal actividad económica de la provincia. Con una capacidad de 500.000 Hl, tenía como objetivo inmediato aumentar la capacidad de producción vinífera y mejorar la calidad de vinos. El segundo gobierno de Federico Cantoni tuvo que hacer frente a la crisis económica que asfixiaba a la provincia. El precio de la uva cayó a partir de 1930 bajando de $4 el quintal a $1,20 en 1934.


El ambiente era desalentador y amenazaba con conducir a todos los sectores vinculados con la vitivinicultura a un callejón sin salida, ya que el ciclo económico funcionaba irregularmente. Esta situación llevó a la formación de una Junta Revolucionaria que estaría integrada por varios cabecillas conservadores que se propondría por objetivo sacar a Federico Cantoni del gobierno y alinearse con el contexto político nacional. 


“Prendió entonces el pensamiento de un ciudadano luchador: el doctor Rogelio Driollet […] que insistía a toda hora […] un régimen que rinde culto a la fuerza solo por la fuerza podrá ser abatido… cuando el pueblo vea a Cantoni en el suelo se le ira encima y destrozará al ídolo” (VIDELA, 280, 1984) 


El gobierno nacional, con la intención de calmar la situación local, nombró como veedor oficial al general Juan R. Jones que no pudo aquietar los problemas de la provincia durante su estancia. Finalmente, los miembros de la Junta Revolucionaria dispuestos a terminar con el gobierno cantonista, llevaron a cabo un atentado contra la vida del gobernador el 21 de febrero de 1934. Luego de siete horas de conflicto, Jones pudo reestablecer el orden pero ya era demasiado tarde. Producidos los acontecimientos revolucionarios, el gobierno del presidente Justo dictó la Intervención federal, designando al contralmirante Ismael Galíndez con las facultades necesarias para poner orden en la provincia cordillerana. El atentado contra Federico Cantoni provocó su alejamiento de la política provincial, hecho que fue visto con cierto alivio por sus opositores.

 

Intervención Galíndez


Cuatro días después del atentado contra la vida de Federico Cantoni, llegaría a la provincia el Comisionado Nacional contralmirante Galíndez. La corta intervención de Galíndez sirvió para satisfacer todas las demandas de los empresarios bodegueros, viñateros e industriales, comerciantes y profesionales, disconformes con la política impositiva y el control de las leyes laborales. 

 

“Para afrontar el levantamiento de la cosecha, suspendió los gravámenes que pesaban sobre la uva y rebajo el del vino; […] decretó la paralización de costosas construcciones […]; se revisaron las leyes impositivas y de patentes, y se ordenó un nuevo reevalúo inmobiliario.” (VIDELA, 1984, 283)


El 11 de marzo de 1934 se realizaron las elecciones de diputados nacionales, donde resultaron electos Santiago Graffigna y Honorio Basualdo del PDN. Estas elecciones “poco limpias” le servirían a Justo para aumentar sus escaños parlamentarios. 


La convulsionada situación provincial comenzaba a reacomodarse y, viendo que se había generado un ambiente favorable, Galindez procedió a establecer la fecha de las próximas elecciones generales. Estas serían convocadas para el 22 de julio de 1934, fecha donde el aparato electoral “conservador” demostraría sus resultados. 


De esta forma, las fuerzas políticas provinciales se ordenaron nuevamente. El Partido Demócrata Nacional (PDN), en su convención, aprobó por unanimidad la plataforma política con que el partido concurriría a los comicios. Ellos no buscaban hacer política “demagógica”, tal como denominaban el tipo de política llevada a cabo por los bloquistas. Tenían pretensiones de aplicar la teoría del derrame, “cuanto más tiene el empresario […] más empleos puede dar […] cuanto más se beneficie el de arriba menos explota al de abajo”. (GIRONES, 2005, 36-37). En el Estadio del Parque de Mayo se proclamó la fórmula Juan Maurín-Oscar Correa Arce. 


La Unión Cívica Radical Bloquista se encontraba reagrupada por Aldo Cantoni, mientras Federico se reponía de sus heridas en Mendoza. Fueron candidatos en la fórmula Aldo Cantoni- Juan Estrella. También participaron el Partido Radical Reorganizado con Carlos Porto y el Partido Socialista. 


La corta pero dura campaña electoral enfrentó a las dos grandes fuerzas políticas del momento: Bloquistas y Demócratas Nacionales. Los conservadores tuvieron injerencia en el empadronamiento femenino y crearon asociaciones de cultura cívica para la mujer. Además de apoyar la candidatura de la doctora Emar Acosta a diputada, primera mujer en Sudamérica que logrará llegar a los escaños parlamentarios.
 

Gobernación de Maurín


El 22 de agosto de 1934, Galíndez pondría en posesión al nuevo gobierno constitucional. Por su parte, la doctora Emar Acosta asumiría como diputada del 3° distrito de la Capital por el PDN. El Bloquismo, por su parte, aseguraría sus representantes en Desamparados, Sarmiento, Jáchal, Iglesia y Calingasta.


Quedaba claro que el nuevo gobierno se alinearía, desde ese momento, con la política del Gobierno Nacional de Agustín P. Justo. El gobierno de Maurín restauraría el principio de que la obra pública y la infraestructura debía ser financiada por el Gobierno Nacional. Esto le permitió encarar grandes obras viales en departamentos como Chimbas, Albardón, Caucete y 9 de julio. También pudo pavimentar alrededor de 304 cuadras del ejido de la Capital y terminar los colectores y desagües cloacales.


“Juan Maurín no es un doctrinario, ni un intelectual, tampoco un dogmático. Es un hombre de acción; por lo tanto, sus ideas se expresan con su hacer, con sus obras. Es por ello un pragmático. […] Para el gobernador la democracia a la que aspira, se logra mediante el respeto a los mandatos de la constitución y de las leyes. El fin del gobierno es trabajar para la `felicidad del pueblo´, por el `interés del pueblo´, por su provecho y bienestar.” (GARCIA, 2005, 189)


San Juan se acogió al régimen de la ley nacional de unificación de impuestos internos, que permitía el traspaso paulatino de la deuda pública provincial a la Nación. Aunque esta medida permitió la oxigenación de las finanzas provinciales, por otro lado, agrandó la dependencia económica hacia el Estado nacional. En sus discursos, Maurín ponía en evidencias las metas económicas que su programa propiciaba a alcanzar en un corto plazo.  


“La otra idea económica que surge de los discursos de Maurín, es la necesidad de crear e impulsar nuevas fuentes de riqueza para la provincia que le permita salir del monocultivo de la vid, la poli cultura agrícola y la diversificación industrial son, por lo tanto, las metas económicas. El progreso constituye otro pensamiento rector de su gestión. […] Progreso y bienestar reclaman constantemente ayuda del Estado” (GARCIA A., 2005, 190)


Otras medidas importantes fueron la creación de la oficina de Prensa y Publicidad, cuya función era recopilar la legislación provincial desde el año 1856. Paralelamente se organiza la Dirección General de Estadísticas. En cuanto a la salud, la vacunación antidiftérica se hizo obligatoria en todas las escuelas. 


Durante su gobierno, Maurín debió enfrentar los conflictos internos generados en el PDN. De aquí en más se planteó el problema de la preeminencia política del partido sobre el gobierno, dificultando el quórum y la sanción de las leyes, objetando ministros y medidas.  Antesala de la futura división interna, las autoridades nacionales del PDN intervinieron el partido provincial logrando un primer acuerdo de conciliación entre ambos bandos.  El acuerdo contemplaba “la elección de seis diputados vacantes por renuncias y rechazo de diplomas; provisión de un ministerio vacante; designación del nuevo Intendente de la Capital e integración de las comunas por elección en: Sarmiento, Concepción, Trinidad, Desamparados, Santa Lucia, Barreal, 9 de Julio, Chimbas y Zonda” (GIRONES, 2005, 39) 


Sin embargo, el gobernador no se apresuraríat en dar cumplimiento al acuerdo, provocando nuevas demandas y rumores de intervención. El gobierno provincial decidió la convocatoria a elecciones simultáneas de electores, de acuerdo a lo pactado en 1936. La pugna que comenzaron, entre partido y gobierno, por imponer a sus candidatos profundizó la brecha entre “graffignistas” (partido) y “maurinistas” (gobierno).


De esta manera, comenzaría una dura disputa entre ambos bandos. Los “graffignistas”, con mayoría parlamentaria, entorpecían la sanción de medidas financieras “importantes” paralizando al gobierno. Este, a su vez, reemplazaba a los funcionarios que mostraban demasiada adhesión al sector graffignista, provocando muchas renuncias en cadena. La disputa hizo que, nuevamente, las autoridades nacionales del PDN tuvieran que intervenir el partido provincial. La división quedó planteada: por un lado el gobernador constituyó el Partido Demócrata Nacional Reorganizado (PDNR) en oposición a la coalición original del PDN que quedaba bajo el liderazgo de Santiago Graffigna. 


A fines de 1937 comenzó a configurarse un estado de subversión institucional: los diputados no daban quórum para aprobar las elecciones de septiembre. El gobierno no tenía presupuesto “bonbachudos”, llamados así por ser los encargados de amedrentar a los opositores del gobierno. Esta situación conllevó a que el PDN solicitara la intervención nacional a la Provincia. Una vez producida la elección presidencial de Ortiz-Castillo, en febrero de 1938, el gobernador Maurín paralelamente establecía la convocatoria a elecciones de renovación de los tres diputados nacionales para marzo.


El “Partido de Nuevos Ricos”, como se lo denominaba al PDNR, lograría imponer sus candidatos, Honorio Basualdo y Marcelo Zunino por el PDNR; José Guerrero por el Radicalismo adherente al mismo, sobre los candidatos de la oposición. Ante semejante escenario el PDN reaccionará nuevamente a nte las autoridades nacionales pidiendo la intervención provincial, acompañado del juicio político al gobernador Maurín. Finalmente, Ortiz viendo que la situación era caótica, decretó la intervención federal que se llevaría adelante el 7 de abril de 1938.  

 

Cadena de Intervenciones Federales


Luego de Maurín, se abriría en San Juan un período de intervenciones federales, en el cual los interventores que mandaban desde la Nación estaban a la orden del día.
Enrique Fliess (9 de abril – 30 de septiembre 1938)

 

El 9 de abril llegó a la provincia el contralmirante Enrique Fliess, anulando de inmediato la convocatoria a elecciones. Prontamente el PDN, mostrándose triunfante por su influencia en Nación, se puso a disposición del interventor para reorganizar la Concordancia. Por su parte, el PDNR mostró su hostilidad por la intervención federal. 


El apoyo del sector graffignista se mantendría en la medida en que se solucionara el problema con las escandalosas elecciones a diputados nacionales y se rechazara los diplomas de los representantes sanjuaninos, Basualdo, Zunino y Guerrero.  


Los objetivos de la intervención eran fundamentalmente dos: reorganizar el PDN y realizar alianzas para encaminar un proceso electoral satisfactorio en la provincia. El sector “graffignista” le reclamaba la depuración de funcionarios maurinistas encargados de la administración pública de la provincia y juicio y castigo por supuestos negociados. El interventor aludió que no era su función investigar este tipo de casos, sino que le correspondería al gobierno que surgiera de la normalización institucional.  


En junio marchó nuevamente a la Capital y su regreso marcó un nuevo fracaso al traer la noticia de que la Cámara de Diputados de la Nación había dispuesto “no admitir las impugnaciones a los diplomas de los representantes”. Esto simbolizó una derrota para el PDN que tuvo que aceptar la incorporación de los diputados electos por el PDNR. 


La política de indefinición de Fliess provocó que él mismo se quedara sin apoyo local, lo que conllevó a que meses más tarde tuviera que presentar su renuncia por motivos que eran de público conocimiento. 


Nicanor Costa Méndez (9 de octubre de 1938 – 15 de mayo de 1939)


La vacancia de la intervención provocó movimiento de las distintas fuerzas políticas, especialmente las vinculadas al “justismo”. El 5 de octubre, el gobierno nacional dio a conocer la designación del Dr. Nicanor Costa Méndez como nuevo interventor federal en San Juan. 


Una vez conformado su nuevo gabinete, decidió como primera medida suspender el empadronamiento femenino para evitar las acusaciones de supuestas irregularidades. Luego, depuró la administración pública y comenzó a dar un nuevo enfoque a la política vitivinícola haciéndose eco de los reclamos contra las normas de regulación y derrames. 


Méndez comprendió el peso que tenía el voto femenino al momento de decidir una elección. El 17 de noviembre de 1938 emitió un decreto disponiendo la reapertura del padrón femenino. A fines de 1938 los partidos políticos comenzaron a moverse, reactivando el clima electoral, renovando sus estructuras y centrando su accionar en el indefinido padrón femenino. Para evitar el fraude electoral se formó un “Comité contra el Fraude Electoral”, que sería conformado por notables delegados de los distintos partidos. 


El Bloquismo reactivó sus actividades en los comités de las ramas femeninas para facilitar el trámite de empadronamiento. Mientras que el PDN reabrió, a su vez, sus asociaciones Cívicas de la Mujer o clubes femeninos. La estrategia empleada nuevamente por el PDN consistió en reavivar el espíritu de la revolución del 21 de febrero de 1934 y propulsar una autocrítica sobre las acciones del gobierno maurinista. 


El 30 de marzo de 1939, el PDN dio a conocer sus candidatos, fórmula integrada por Eduardo Sánchez Sarmiento y Augusto Echegaray. Esta fórmula trajo aparejada una crisis con el Bloquismo disidente de Carlos Porto. El Bloquismo, por su parte, hizo su juego: buscó acercamientos con grupos radicales alvearistas a través de Celso Rojas y se proclamó a Juan José del Carril acompañado por el Teniente Coronel Domingo Yañez. El alineamiento bloquista con el radicalismo alvearista, sin aparecer el apellido Cantoni, fue la gran sorpresa. 


Desde la llegada de Del Carril a la provincia comenzaron los comentarios sobre la salud del candidato y se inició el problema sobre las condiciones para ser elegido gobernador. Del Carril no reunía los cincos años de domicilio inmediato en la provincia, hecho que el PDN ponía de manifiesto ante la Nación. Sin embargo, el Bloquismo argumentaba que de acuerdo al Art. 79° de la Constitución Provincial, la Cámara de Representantes era el único juez de las elecciones provinciales. Por su parte, el PDN elevó formalmente la impugnación del ingeniero Del Carril por imposibilidad constitucional, forzando una repuesta con falta de fundamentos jurídicos por parte de la Junta Electoral, del Interventor y del Ministerio del Interior. 


“La prensa se volvió desenfrenada, mientras el Bloquismo acusaba al ministro del interior Diógenes Taboada, e indirectamente al entorno presidencial de Ortiz, los demócratas intentaban una vez más dividir al radicalismo con el crimen de la rinconada. Todo era válido, la imagen, la caricatura y las rimas reemplazan a la información […]”. (GIRONES, 2005, 47)
El 30 de abril, en un ambiente de tensa calma, tres partidos concurrían a comicios: la Concordancia con la fórmula Sánchez Sarmiento-Echegaray; el Radicalismo Unido con la fórmula Del Carril- Yáñez y el Socialismo con Storni- Tejada.  El acto electoral contó con la presencia del enviado por el presidente de la República, el coronel Alberto Guglielmone, que estuvo a cargo del operativo militar de las elecciones en colaboración con la policía local.


Las versiones sobre el desarrollo del acto eleccionario fueron contradictorias. La Concordancia provincial se mostraba como ganadora indiscutida en elecciones “limpias y brillantes”. Mientras que la prensa bloquista-radical puntualizaba numerosas anormalidades.


El informe elaborado por el coronel Guglielmone fue lapidario para el PDN y favorable para el radicalismo unido. El escrito fue elevado al presidente Ortiz, quien convirtió al escándalo en un nuevo “Caso San Juan”. Finalmente, Costa Méndez viajó a Buenos Aires en mayo y presentó su renuncia, que fue aceptada y, por decreto posterior, se anularon las elecciones sanjuaninas. La corta administración de Méndez fue ordenada y austera, reordenando las finanzas públicas, reglamentando la ley de contabilidad y licitaciones públicas.
 

Evaristo Pérez Virasoro (28 de mayo de 1939 – 22 de septiembre de 1941)


El 27 de mayo llegaría a la provincia el político correntino Evaristo Pérez Virasoro, su misión era “argentinizar las tendencias y los procedimientos” y terminar para siempre la histórica “cuestión San Juan”. Desde su llegada se propuso lograr elecciones puras y escrutinios honestos que se llevarían adelante en un ambiente sereno. 


A dos días de hacerse cargo, Pérez Virasoro ordenó la incineración de los sobres con los votos del 30 de abril, que se guardaban en la Legislatura bajo estricta vigilancia militar. De forma inmediata comenzaron a ejecutarse obras públicas, trazarse caminos y mejorarse rutas interdepartamentales para combatir el desempleo.  


En cuanto al tema político provincial, el nuevo interventor lo tomó con prudencia. El PDN estaba en crisis, un sector del maurinismo se retiraría conformando una nueva agrupación política denominada PUP (Partidos Unidos Provinciales). En ese momento existían en la provincia diez facciones diferentes, fuerzas políticas que aspiraban generar alianzas para polarizar el voto.


El rumor de entendimientos entre el PUP y Bloquismo hizo estallar la campaña a través de los tres diarios partidarios: “Tribuna”, “La Acción” y “La Reforma”. El PDN y el Bloquismo comenzaron a impacientarse por no tener definido el calendario electoral. Desde la Nación, el ministro del Interior Diógenes Taboada y el vicepresidente Castillo desactivaron momentáneamente la “cuestión San Juan” debido a la precaria salud del presidente Ortiz. Con esto se prolongaba la situación de indefinición electoral. 


A comienzos de 1941 se inició con un nuevo escenario electoral, la provincia no solo permanecía sin autoridades constitucionales, sino también sin representación en el Senado Nacional. Finalmente en septiembre, el vicepresidente Castillo manifestó el propósito de llamar a elecciones en la provincia de San Juan. Pérez Virasoro, en vista de que no podía asegurar que hubiera resultados satisfactorios para Castillo, elevó su renuncia a Nación.


Cesar Raffo de la Reta (22 de septiembre – 6 de noviembre de 1941)  
 

Intelectual y ex diputado nacional por Mendoza, el nuevo interventor asumió su cargo el 23 de septiembre junto con su nuevo gabinete. De la Reta expresaba que venía a cumplir el mandato del Poder Ejecutivo de presidir comicios “limpios y honorables”. 


Los partidos provinciales se apresuraron a definir sus campañas: por un lado, se alinearon los partidos de la Concordancia (UCR Renovadora, PDN, PDNR) y, por otro lado, la alianza de Bloquismo, Radicalismo antipersonalista y PUP. El Bloquismo intentó proclamar una fórmula que representara a las diversas alianzas encabezada por Celso Rojas - Domingo Yañez. Al no llegar a un acuerdo, decidieron mantener la unidad de su partido consagrando como precandidatos a Elio Cantoni y Domingo Rodríguez Pinto.


Los Demócratas Nacionales, llegaron a un acuerdo y se propuso el binomio encabezado por Pedro Valenzuela-Horacio Videla.  La presentación de la renuncia de Raffo de la Reta y su alejamiento de la provincia generó que su intervención quedara en el recuerdo de la población como una administración controvertida. Si bien De la Reta sería visto como el interventor que puso punto final al problema sanjuanino, en su gestión se manipularon los recursos provinciales para sostener la campaña política a nivel nacional.   

 

Epifanio Mora Olmedo (7 de noviembre de 1941 – 15 de enero de 1942)
 

La quinta intervención recaería en alguien que conocía la problemática sanjuanina en profundidad. Conformado su nuevo gabinete, dio paso seguido a la campaña electoral. Fue una campaña intensa y agresiva, donde las denuncias por irregularidades se hicieron presentes cada día. Pese a los nefastos sucesos denunciados antes de las elecciones, estas se realizaron sin postergación el domingo 30 de noviembre de 1941. 


Las idas y venidas conllevaron a que, el 5 de enero, el ministro del Interior comunicara que el Poder Ejecutivo Nacional dispondría de la convalidación de los resultados electorales. De esta forma, Nación y provincia pondrían punto final al interminable “Caso San Juan”.  


“El interventor Mora Olmedo con fecha 12 de enero de 1942 aprobaba las elecciones generales y complementarias, fijando el 15 del mismo mes como fecha de reunión para la constitución de la Cámara y toma de posesión de las autoridades electas, cerrando así un ciclo de tres años, ocho meses y seis días de intervención federal, casi equivalente a un mandato constitucional completo de cuatro años” (GIRONES, 2005, 55)

 

Gobernación de Pedro Valenzuela
 

Al tomar posesión del Poder Ejecutivo, el nuevo mandatario sintetizó un ambicioso plan de gobierno, precedido de una convocatoria a todos los sectores en paz y orden. El 15 de enero Valenzuela pondría en función a su nuevo gabinete. El nuevo gobierno constitucional tenía todas las circunstancias para augurar un buen porvenir: un ejecutivo que armonizaba, un equipo de gobierno con experiencia y probidad, y mayoría parlamentaria absoluta para la aprobación de las medidas requeridas por el programa de gobierno.
En enero de 1942, se permitió cumplir el pacto electoral consagrando a Santiago Graffigna y Carlos Porto como los nuevos senadores por San Juan. La Concordancia logró acomodar a Correa Arce y José Rafael Guerrero como nuevos diputados, y el Bloquismo solamente a Juan Estrella. 


Sin clima electoral a la vista, Pedro Valenzuela prosiguió su gobierno que él calificaba de “puertas abiertas y manos limpias”. Fue obra de esta administración “el reordenamiento financiero de la provincia, la transformación del Banco Provincial de San Juan en entidad mixta, la normalización de la conducción educativa, la planificación técnica de la obra pública, la creación del Departamento de Hidráulica y el régimen autárquico de administración y policía del agua de riego, la planificación urbanística de la ciudad, la construcción de complejos de viviendas con una planificación moderna, numerosas iniciativas para la protección de la salud infantil y el menor, dieron muestras de una sensibilidad social diferente a otros gobiernos conservadores, marcada por la doctrina social de la iglesia, fue la característica de esta breve gestión.” (GIRONES, 2005, 57)


La salud del gobernador, a mediados de junio de 1943, estaba bastante deteriorada por su avanzada edad. Abrumado por las dificultades económicas que atravesaba la provincia de San Juan, el gobernador solicitó una licencia media para hacerse ver en Buenos Aires. No obstante, la situación nacional no le permitiría irse de la provincia debido a la revolución del 4 de junio de 1943, contra el gobierno de Castillo, produciéndose el segundo Golpe de Estado.


Las últimas intervenciones
 

El 18 de junio de 1943 el coronel Juan Berreta, en su carácter de jefe de Regimiento de Infantería de Montaña 22, se haría cargo de la provincia declarando la intervención de la misma y la caducidad del Poder Legislativo. Diez días después, casi desapercibido, llegaba el interventor militar Capitán de Navío Juan Godoy Quiroga. Este constituyó un gabinete que difirió de lo acontecido a nivel nacional, lo que no fue bien visto por algunos dirigentes.


Su remoción, el 24 de diciembre de 1943, era incuestionable y parecía indicar la necesidad de recambio. De esta forma, el 10 de enero de 1944, llegaba David Uriburu como nuevo interventor cuya función era “corregir rumbos”. Cinco días más tarde la provincia sería azotada por el terremoto que cambiaría la vida provincial.


CONSIDERACIONES FINALES
 

Con la revolución civil que se produjo en San Juan el 21 de febrero de 1934, se inició un proceso político que encolumnó nuevamente a la provincia con el proyecto del gobierno nacional. Se trata de un renovado ciclo conservador que se extendió hasta el golpe militar del año 1943. Durante el mismo se sucedieron dos gobiernos constitucionales: Juan Maurín (1934-1938) y Pedro Valenzuela (1942-1943).


No obstante, la situación provincial se vio interrumpida desde 1938 por cinco intervenciones federales que se sucederán en el gobierno hasta 1942. 


Sufriendo la dura crisis de principios de 1930, y en medio de las medidas estatistas, se da la breve intervención de Galindez, la vuelta a las elecciones que él mismo propició y la propuesta del Partido Demócrata Nacional en la provincia. El 8 de julio de 1934, el conservadorismo proclamó la formula Juan Maurín - Oscar Correa Arce en el estadio del Parque de Mayo, obteniendo la mayoría parlamentaria. Dos situaciones novedosas se vivieron en San Juan en aquella oportunidad: por primera vez una mujer llegó al parlamento, se trata de la Dra. Emar Acosta, diputada por el Distrito Capital, y la primera transmisión radial del escrutinio a través de la entonces denominada radio Graffigna, hoy radio Colón. 


Maurín se autodenominaba un hombre de acción y lo demostró en su gestión. Se propuso iniciar una reorganización del Estado partiendo de una compilación de la legislación provincial y concretó varias obras de envergadura. Sin embargo, este buen estado de cosas fue alterado o quebrado por un desentendimiento político en el mismo seno del Partido Demócrata, que produjo la división entre Maurinistas y Graffignistas. 


En el transcurso de cuatro años, entre abril de 1938 y enero de 1942, se sucedieron cinco intervenciones en la provincia. El 15 de enero de 1942 asumió el último gobierno constitucional ejercido por el conservadorismo, representado en el binomio Pedro Valenzuela y Horacio Videla, como gobernador y vicegobernador, respectivamente. Don Pedro Valenzuela, maestro de profesión, conjugó sensibilidad social y docencia, tratando de hacer llegar la instrucción a los sectores de menores recursos y a los rincones lejanos de la provincia, entre otras medidas. Pero no logrará finalizar su mandato debido al golpe de estado acaecido en 1943, que cambió las autoridades provinciales.

 

BIBLIOGRAFÍA
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